Las partículas sólidas necesitan ser inferiores a 10 micras (10 μm) de diámetro para que seamos capaces de inhalarlas, por eso las partículas respirables se conocen como “PM10“. Cuanto más pequeñas son, más profundamente pueden entrar en el pulmón. De acuerdo a diferentes tamaños el PM10 se puede subdividir en tres categorías, gruesa (2.5-10μm; deposición extratorácica), fina (0.1-2.5μm; deposición bronquial) y ultrafinas (<0.1μm; deposición alveolar). Las partículas ultrafinas no tendrán ningún problema en llegar a los alvéolos, y desde ahí pueden participar en el proceso de la respiración, lo que les permite transferirse a la sangre y así viajar libremente a otras partes del cuerpo, como el cerebro y el corazón. La contaminación del aire no es, por lo tanto, algo sólo asociado con el pulmón. Tampoco es algo que podemos ver fácilmente, a menos que los niveles de contaminación atmosférica sean tan altos que los miles de millones de partículas sean visibles como el smog se cierne sobre la ciudad. Los estudios epidemiológicos y toxicológicos han encontrado una relación clara entre los niveles de contaminación del aire y las hospitalizaciones y muertes en los pacientes, especialmente en niños, ancianos y enfermos, y especialmente en los días de smog. Mucha investigación se ha hecho ya para identificar y refinar nuestra conocimiento sobre las fuentes de contaminación del aire urbano.
Algunos ejemplos de partículas atmosféricas. Partículas como éstas son demasiado pequeñas para ser observadas a simple vista, pero están presentes en todas partes en nuestras ciudades. Algunas partículas, como las cenizas volantes y magnetitas esféricas industriales, son individuales, mientras que otras, como el hollín, incluyen agregados de partículas ultrafinas aglomeradas. Estas imágenes de gran aumento se toman mediante un microscopio electrónico, y la barra de escala (línea blanca) representa la mitad de una micra. Cualquier partícula inferior a 10 micras de diámetro puede ser inhalada por los seres humanos, y cuanto más pequeñas sean más profundamente pueden penetrar en el pulmón.

EN
ES